El Bejuco:
Ximena & Carlos
Llegamos por la tarde, cuando el sol ya comenzaba a bajar. El mar estaba especialmente azul y la luz se reflejaba por todos lados. De esas tardes en las que todo parece brillar un poco más de lo normal.
Ximena y Carlos comenzaron caminando por la orilla. Al principio como cualquier pareja que llega a la playa: conversando, tomándose de la mano, dejando que las olas les alcanzaran los pies.
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Hay playas
que parecen
guardar un secreto.
Aquí siempre todo adquiere un brillo distinto.
Luz dorada, arena húmeda y el mar en una mezcla imposible de azules profundos y destellos de oro.
Mientras el sol seguía bajando, la playa se llenó de reflejos dorados. La arena, el agua y la piel comenzaron a tomar ese color cálido que dura apenas unos minutos antes de desaparecer.
Tomé algunas fotografías quietas, pero mis favoritas terminaron siendo las movidas. Las que conservan algo del juego, de la velocidad y del agua salpicando por todas partes.